La transición energética como dique de contención para el calentamiento global

 

El cambio climático es una realidad evidente. La actividad del ser humano ha sido en gran medida la responsable de esta situación. Un uso intensivo de combustibles fósiles ha provocado que grandes emisiones de CO2  hayan terminado en la atmosfera, acelerando el calentamiento global. Unos combustibles que han sido el motor del desarrollo económico y el bienestar en nuestras sociedades durante décadas. El reto ahora es mantener este nivel de vida reduciendo las emisiones asociadas al consumo energético.

En esta línea, nuestra sociedad está cada vez más comprometida con la necesidad de frenar el cambio climático. De este modo, mediante el desarrollo de nuevas tecnologías y sistemas de producción más sostenibles como la Aerotermia, se está buscando mitigar esta circunstancia. A través de la elaboración de análisis más exhaustivos en materia climática y una mayor conciencia a todos los niveles sociales, la apuesta hacia métodos innovadores con está siendo decidida. Con el objetivo de la neutralidad climática en el horizonte.

El sector empresarial ha consolidado un papel estratégico en este cometido. Como elemento esencial del tejido económico y social, las empresas han asumido un compromiso creciente con la acción climática, iniciativas de eficiencia energética, electrificación, incorporación de energías renovables y reducción de emisiones.

En este contexto, el ecosistema empresarial está adaptando sus procesos productivos a las exigencias ambientales actuales mediante la incorporación de soluciones de digitalización y la implantación de fuentes de energía renovable. Estas actuaciones tienen como objetivo avanzar hacia un modelo productivo progresivamente descarbonizado, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles, cuya utilización constituye una de las principales fuentes de emisiones de dióxido de carbono CO₂ a nivel global.

 

Cálculo de huella de carbono

 

Para adoptar medidas estratégicas, es imprescindible contar con mediciones precisas que nos den una fotografía real de la situación ambiental de nuestras organizaciones. Este punto de partida nos ayudará a tomar las mejores decisiones, y las más rentables, a la hora de realizar actuaciones estratégicas en sostenibilidad y eficiencia energética.

Una de las principales herramientas para iniciar este proceso es el cálculo de la huella de carbono. Esta consiste en cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas por una organización, producto, servicio o actividad, expresadas en toneladas de CO₂ equivalente (CO₂e). Esta medición permite identificar las principales fuentes de emisiones y utilizarlas como punto de partida para establecer estrategias que reduzcan el impacto ambiental y permitan avanzar hacia una gestión más sostenible.

El cálculo de la huella de carbono se realiza recopilando datos sobre las actividades que generan emisiones de gases de efecto invernadero, tales como el consumo de energía, combustibles, transporte o la gestión de residuos. Los datos recopilados se transforman en emisiones mediante factores de emisión reconocidos internacionalmente, obteniendo un inventario que permite identificar dónde se concentran los mayores impactos y establecer prioridades de actuación.

Una vez obtenido el resultado es momento de realizar un plan de descarbonización, que permita reducir las emisiones GEI. Con la información adquirida se procede a elaborar un análisis exhaustivo de las actuaciones más propicias, en función de las necesidades que presenta la organización. El plan de descarbonización prioriza las actuaciones según su potencial de reducción, viabilidad técnica, coste de implantación y retorno económico esperado.

 

 

Subvenciones para la transición energética

 

Es cierto que actuaciones como la renovación de instalaciones, las mediciones ambientales o la implantación de nuevas tecnologías pueden ser costosas. Pese a suponer una inversión a medio plazo, las pequeñas y medianas empresas pueden encontrar dificultades para hacer frente a estas inversiones. Por esta razón, desde las administraciones públicas se impulsan multitud de programas de financiación nacionales y autonómicos que buscan promover esta clase de actuaciones.

Para facilitar el acceso a estos programas de financiación, las consultoras especializadas, como nuestro colaborador Margube, desempeñan un papel clave. Estas te ayudan a identificar las mejores líneas de ayudas y los proyectos que mejor se ajustan a las necesidades de tu organización. Además, te acompañan durante todo el proceso, desde la identificación preliminar hasta la consecución de los proyectos, aportando una asesoría estratégica orientada al desarrollo y crecimiento de la empresa.

Pese a no ser un programa de financiación, una de las palancas más destacados en la actualidad son los Certificados de Ahorro Energético (CAEs). Este sistema permite obtener un retorno económico por las inversiones en eficiencia energética. Pese a ser el sector industrial quien más ahorro energético está generando, los CAEs están disponibles para todo aquel que desee realizar una actuación en eficiencia energética, desde comunidades de propietarios, el sector hostelero, particulares o hasta instituciones educativas.

Gracias al sistema CAE, las actuaciones en eficiencia no solo resultarán rentables gracias al ahorro de costes que las propias actuaciones conllevan, sino que proporcionarán un retorno económico directo a quienes decidan realizarlas. Además, al no tratarse de una subvención directa, podrán complementarse con otras ayudas disponibles, obteniendo un ahorro en ocasiones superior al 80%.

La transición energética se ha vuelto clave en algo trascendental como frenar el cambio climático. Para ello, el trabajo conjunto de distintos sectores de nuestra sociedad está siendo clave. Una unidad necesaria ante el ambicioso objetivo que hay delante.

 

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