Aerotermia para piscinas climatizadas: eficiencia y confort durante todo el año

 

Una piscina climatizada es, sin duda, uno de los servicios más valorados por los usuarios de instalaciones deportivas, hoteles o comunidades de propietarios. Sin embargo, mantener el agua a temperatura óptima los 365 días del año, mientras se garantiza confort ambiental y cumplimiento normativo, genera una de las facturas energéticas más elevadas del sector terciario. Frente a este escenario, la aerotermia se ha consolidado como la solución de referencia: una tecnología madura, eficiente y plenamente adaptada a las exigencias técnicas y económicas de las piscinas cubiertas.

En ATuAire by Iberdrola acumulamos una amplia experiencia en la implantación de soluciones llave en mano para este tipo de instalaciones, combinando la mayor eficiencia de las bombas de calor con la financiación parcial que aportan los Certificados de Ahorro Energético (CAE). El resultado: proyectos con periodos de retorno de la inversión muy competitivos y una reducción drástica de las emisiones de CO₂.

 

Los retos energéticos de una piscina cubierta

 

Las piscinas cubiertas están en servicio la mayor parte del año, lo que las convierte en instalaciones de alto consumo continuado. A diferencia de otros equipamientos deportivos, no existen «paradas de temporada» significativas: el agua debe estar siempre a la temperatura correcta, la ventilación en marcha y el ACS disponible para los vestuarios.

El coste es especialmente relevante cuando la instalación depende de calderas de gasóleo o gas natural, combustibles fósiles cuyos precios son volátiles e irán incrementándose a medida que avancen los objetivos de descarbonización europeos. Sustituir estas fuentes por aerotermia es, por tanto, una decisión estratégica tanto desde el punto de vista económico como regulatorio.

 

Normativa de temperatura: una obligación ineludible

 

La normativa española es clara en cuanto a las condiciones que debe reunir el agua de una piscina cubierta. El Real Decreto 742/2013 y las normas NIDE establecen que la temperatura del agua debe mantenerse entre 24 °C y 30 °C, siendo 26-28 °C el rango habitual en piscinas de competición y recreativas. El aire del recinto debe situarse 1-2 °C por encima de la temperatura del agua, y la humedad relativa debe mantenerse entre el 55% y el 65% para garantizar el confort y evitar condensaciones.

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) añade requisitos de eficiencia energética, recuperación de calor en los sistemas de ventilación y condiciones de aislamiento que deben cumplir las instalaciones de climatización. Lejos de suponer una carga, estas exigencias son una oportunidad: la aerotermia cumple y supera todos estos umbrales.

 

El ambiente clorado: el gran enemigo de las instalaciones

 

Uno de los factores que más impacto tiene en la vida útil de una piscina cubierta es el ambiente generado por el cloro. Las cloraminas, compuestos que se forman cuando el cloro reacciona con la materia orgánica aportada por los bañistas, se concentran en el aire del recinto y resultan altamente corrosivas para las estructuras metálicas, los equipos de climatización, la tornillería y los conductos de ventilación. Este fenómeno obliga a seleccionar materiales y equipos específicamente diseñados para ambientes agresivos, y hace que el mantenimiento preventivo sea fundamental para prolongar la vida de la instalación.

Elegir la tecnología adecuada desde el diseño del proyecto, equipos con tratamientos anticorrosivos, circuitos hidráulicos herméticos y sistemas de control robustos, permite reducir considerablemente los costes de mantenimiento a lo largo de la vida útil de la instalación.

 

Qué son y por qué importan en una piscina

 

Un Certificado de Ahorro Energético (CAE) es un documento electrónico que acredita un ahorro verificado de 1 kWh de energía final, obtenido tras ejecutar una actuación de eficiencia energética. El sistema, regulado por el Real Decreto 36/2023 y desarrollado por el MITECO, permite a los promotores de actuaciones elegibles monetizar ese ahorro vendiéndolo a los sujetos obligados, principalmente grandes empresas energéticas, que lo computan para cumplir sus objetivos legales de reducción de consumo.

Las piscinas cubiertas son candidatas excepcionales al sistema CAE. Son instalaciones de alto consumo continuado que operan con sistemas de generación térmica fósiles en muchos casos, lo que implica que la sustitución por aerotermia genera un volumen de ahorro energético muy significativo. Cada kWh de energía final que deja de consumirse puede convertirse en un CAE, y los proyectos en instalaciones de este tipo pueden generar decenas o cientos de miles de CAE en el periodo de referencia, con un valor económico directo que reduce la inversión inicial del proyecto.

 

Nuestra experiencia y respaldo en la gestión integral

 

En ATuAire by Iberdrola llevamos años desarrollando proyectos de aerotermia en instalaciones deportivas y piscinas cubiertas del sector terciario. Nuestra propuesta llave en mano incluye desde la auditoría energética inicial y el diseño del sistema hasta la instalación, puesta en marcha y gestión completa de los CAE generados por el proyecto.

La gestión de los CAE no es un trámite sencillo: requiere el análisis previo de la instalación existente, la aplicación de las fichas técnicas estandarizadas del catálogo MITECO, la verificación de los ahorros y la inscripción en el Registro Nacional de CAE.  Con ATuAire by Iberdrola, el cliente no tiene que ocuparse de nada: nosotros cuantificamos los ahorros, tramitamos los certificados y los incorporamos como parte de la financiación del proyecto, reduciendo el plazo de retorno de la inversión a parámetros muy competitivos.

El reciente Real Decreto-ley 7/2026 refuerza adicionalmente el atractivo económico de estos proyectos, al introducir coeficientes de corrección específicos para la sustitución de calderas de combustión por bombas de calor eléctricas dentro del sistema CAE, y al eximir de impuestos sobre transmisiones patrimoniales las transacciones de ahorros energéticos.

 

 

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